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El universo jazzero y sus circunstancias, reflejado con fidelidad, organizado por la Comisión de Cultura del Círculo Odontológico de Paraná

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Este miércoles se proyectará `Alrededor de la media noche´, de Bertrand Tavernier, emotivo homenaje al jazz y sus músicos que, en la década de los ’50, recalaron en París.

En el ciclo organizado por la Comisión de Cultura del Círculo Odontológico de Paraná, octubre está dedicado a `Homenajes´. Concretamente esta noche en `Miércoles de cine´ podrá verse `Alrededor de la medianoche´, del francés Bertrand Tavernier, emotivo homenaje al jazz y sus músicos que, en la década de los ‘50, recalaron en París.

El film está basada en dos vidas, la del pianista Bud Powell y la del saxo tenor Lester Young. Para ahondar en la de Bud Powell, el director Bertrand Tavernier toma como referencia un libro, `The dance of the infidels´, del amigo y protector de Powell, Francis Paudras, acerca de la estancia del pianista americano en París durante la década de los 60.

El saxo tenor Dexter Gordon, sin experiencia alguna anterior en la gran pantalla, y protagonista de la película, fue nominado al Óscar al mejor actor en 1986 por su interpretación de Dale Turner, sosias más que cercano de Powell y Young. Hay algo de la vida de Gordon en el film.

También él tuvo que exiliarse en Europa en los años 50: parte como liberación del mundo obsesivo de las drogas, espiral en la que se vio inmerso en los años 40-50 en Estados Unidos. Así también sucedió con Bud Powell, como a tantos y tantos músicos que por una u otra razón (no hay que olvidar tampoco el lado oscuro de la piel de muchos de los músicos de jazz, racismo, discriminación, etc.) cruzaron el océano para establecerse en el viejo continente.

Hay un tema principal en el fondo de esta película, que es la amistad. La amistad entre un saxofonista americano de gran éxito en la era del be bop, Dale Turner, llegado a París, y un joven dibujante y padre de familia francés, Francis Borler, interpretado por François Cluzet.

Dentro del tema principal de la película, hay una vertiente musical que sirve para tapizarla de jazz: y ahí es donde Dexter Gordon da lo mejor de sí mismo, tanto en la parte actoral como en la puramente musical. Precursor del saxo tenor en el estilo be bop, Dexter pasa por ser uno de los más grandes saxofonistas de la historia, con un sonido compacto y firme pero increíblemente melódico en la balada.

Gordon muestra esa simpatía proverbial de la que hizo gala desde sus comienzos. Derrocha la serenidad y el equilibrio que le dan los años. Él sabe que en el fondo se está interpretando a sí mismo (quizá ésa fuera la única pero acertada insinuación de Tavernier en su trabajo: sé tú mismo). Su inesperada nominación al Óscar asombró a todos, primero a él mismo, y más sorpresivo fue que la Academia se acordase de una película europea protagonizada por un músico y encima de jazz. Un artista que había estado durante su estancia en diversos países de Europa prácticamente defenestrado para la memoria incluso del aficionado al jazz americano.

La película misma se contagia del espíritu de la improvisación propio del jazz, al no respetar de manera estricta el montaje cabal que puede esperarse. Así se suceden las escenas como si de pequeños tramos recortados se tratara, pequeños fragmentos que, armonizados dentro de un conjunto, adquieren su verdadera dimensión lógica. Un método que en realidad se puede observar en buena parte de la filmografía de Tavernier, que expone su inclinación por el jazz en la conexión con su cine.

Basado en la composición del pianista Thelonious Monk, `Round about midnight´, y que tantas versiones ha conocido a lo largo de las décadas, Tavernier ya juega con el título para marcar el color de la jugada. El vocalista Bobby McFerrin es el encargado de interpretar el tema en los títulos de crédito, una interpretación sugerida, calmosa, aterciopelada. La banda sonora escrita para la película pertenece al pianista Herbie Hancock. En el film acompañan a Dexter Gordon músicos como Wayne Shorter o el mismo Hancock, el trompetista Freddie Hubbard, el pianista Cedar Walton, los baterías Tony Williams y Billy Higgins, el guitarrista John McLaughlin y Ron Carter al contrabajo. Todos suman para una banda sonora impecable. Resultado de todo ello: Óscar a la mejor banda sonora de ese año.

Se recuerda que, al ser la última función del mes, se sorteará la película proyectada.

Para el próximo encuentro se anuncia “El precio de un hombre” (2015), del director francés Stéphane Brizé.

La cita es en el auditorio de la institución, Corrientes 218, a las 20:45 hs, con acceso libre y gratuito.

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